Las grandes confusiones rara vez empiezan con una gran mentira. Empiezan con una pequeña sustitución. Con algo que se parece tanto a lo auténtico que dejamos de hacer preguntas.
Poco a poco, terminamos acostumbrándonos a vivir de sucedáneos… hasta olvidar el sabor de lo verdadero.
Después de leer este artículo —o de escucharlo— quizá vuelvas a preguntarte a qué sabe realmente la vida.
Puedes entrar por la lectura o dejar que el audio te acompañe. Tú eliges la puerta.
Lo importante no es el formato. Es el viaje.
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