Una pequeña «masa madre» inserta en el Imperio Romano cambió el mundo. Los cristianos no dominaron la sociedad. La transformaron. Uno a uno a través del amor, de la amistad.
La fe echa raíces, se contagia por la alegría de la fe.
El grano se «tritura». Luego se «amasa» y se «hornea» hasta formar «un solo pan». Un solo corazón. Corazón eucarístico. Escondido en el sagrario. Con María, madre del silencio eficaz y primer sagrario de historia.
Lee aquí mi último artículo publicado en Exaudi el 7 de junio de 2026: