Hacer amigos cansa. Tener amigos descansa.
La verdadera amistad es entrega, perdón y vulnerabilidad compartida. Solo un amigo cura heridas de verdad… y solo Cristo, desde la Cruz, nos enseña la amistad que nunca falla. «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
Lee esta reflexión que toca el alma en el artículo publicado en Exaudi el 17 de noviembre de 2025:
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