¿Es el vino, es la uva…?
Nadie te preguntó si querías esa herida. Y aun así, la llevas puesta como si fuera tuya de fábrica.
Hay historias que aprendimos, colores que incorporamos y formas de vivir que, de tanto repetirlas, acabaron pareciéndonos naturales.
Pero ¿y si aquello que hoy parecemos ser no fuera más que un «yo» tuneado sutilmente por las vicisitudes del recorrido?
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