Bajas las escaleras de dos en dos, pillas un café en la esquina y en la otra mano el móvil. Mochila al hombro…
Y en esta rutina diaria, tal vez desde un cartel en el metro, desde una marquesina… te mira y te interroga ¿QUO VADIS?…
La Iglesia naciente sufrió persecución sangrienta.
Hoy padece algo más difícil de detectar y, por eso, más peligroso: una 😴💤 espiritual progresiva y silenciosa.
Nuestro tiempo genera un martirio de resistencia, “de alfilerazos diarios”:
- la coherencia que no se exhibe,
- la cruz que no se muestra,
- la perseverancia sin reconocimiento.
- Esa palabra hiriente que no pronuncias.
Cada día. Casi siempre, en silencio, se cuaja la entrega de la “puntada pequeña” en el tapiz de nuestra vida.
Comenzar y recomenzar
es el estilo de los mártires de hoy.
Hoy puede ser el primer día del resto de toda tu vida.
El artículo completo publicado el 23 de febrero de 2026 se puede leer aquí:
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